Acerca de mí

¡Alo Hawai! estás leyendo el blog de una “ slow local traveler”, en otras palabras, me dedico a viajar lentamente por el mundo con el fin de experimentar el lugar a profundidad e involucrarme con cada cultura como si yo fuera parte de ella. Hasta ahora he conocido algunas ciudades de Europa, vivido en Turquía, Egipto, Marruecos y actualmente en Londres. 

Lo que en un principio inició como un viaje de un año, con el tiempo se convirtió en un estilo de vida donde a través de mis redes sociales comparto mi experiencia viajando sola, las enseñanzas que me da la vida, los secretos viajeros que voy aprendiendo en mi camino, incluyendo los lugares no tan conocidos.

Llegar hasta aquí ha sido el resultado de una ola de circunstancias que me llevaron a tomar decisiones ejecutivas en mi vida. Después de tres años coordinando el área de comunicación de una instancia gubernamental en México, toda la emoción que tenía al inicio, fue reemplazada por falta de motivación y un sentimiento de estancamiento por estar en un lugar donde no era posible un crecimiento profesional.

Pero la vida está llena de sorpresas…justamente cuando empezaba a desarrollar un tic de estrés, hubieron cambios de dirección en mi trabajo y me que quedé sin empleo. Siempre he creído que los planetas se alinearon a mi favor y en vez de entrar en pánico, lo sentí como una bendición, entonces decidí regalarme un año sabático para viajar. 

Era el momento ideal; no tenía ningún compromiso, pero sí dinero ahorrado, muchas ganas de independizarme, de dedicarme tiempo a mí misma y  continuar mi crecimiento espiritual.

Honestamente no pensé durar más de tres meses viajando. ¡¿Cómo iba a vivir un año con €1,800 en la cartera?! Pero sobre la marcha, viajando, fui aprendiendo que sí era posible si yo así lo quería. Tuve que adaptarme, aprender a valorar mi presente, a administrar mis recursos y a aprovechar cada oportunidad que se presentara para seguir viajando. Y heme aquí, después de dos años y medio, sigo escribiendo lejos de mi lindo México.

Soy Karen Mendoza, también conocida como Moncoco. Viajo, escribo, hago videos, promuevo la artesanía mexicana; me importa mucho la inteligencia emocional, aprender de otros seres, de museos, libros, películas, etc; sobretodo si se acompaña de un buen vino o muchos helados. 

MI VIAJE INICIÓ CON €1,800

Al poco tiempo de mi despido, pensé en irme un mes a Europa con mi amiga Geraldinne. Teníamos lo necesario para pasar unas lindas vacaciones por las ciudades europeas más turísticas, pero nada salió como lo planeamos, a ella le robaron su dinero y a mi se me metió la idea de aventarme un año sola de backpacker ( mochilera). 

Después de meditarlo con la almohada, compré un vuelo a Londres, le conté a mi familia y empecé a imaginar mi viaje. Mi mamá estaba muy emocionada, me compró mis botas, ropa especial y otras cosas necesarias, incluyendo algunos museos en Europa. Por mi parte, vendí mi computadora para pagar mi seguro viajero, tenía ahorrado 1,800 euros e invertí 250 de ellos en plata artesanal mexicana por si tenía que salir de un apuro. 

La planeación fue lo más complicado, ¿ cómo iba a planear un año? imposible para mí. Sólo organicé perfectamente el primer mes por algunos de los países más caros de Europa, para el segundo mes conseguí un voluntariado como niñera en España y en el tercero… bueno, se lo deje a la vida. Por cierto, muy curiosa ella -la vida- porque me sorprendió con una estancia en París de un mes con mi romance francés. 

Lo que vino después fue inesperado, ya no pude parar porque descubrí que me encantaba viajar a mi propio ritmo sin prisas de comerme todo el pastel, ni acumular países. Las cosas se fueron acomodando y actualmente se dio la oportunidad de vivir en Inglaterra donde he podido impulsar un proyecto de joyería artesanal mexicana, algo que me interesa promover alrededor del mundo. 

¿Por qué Moncoco?

Todo empezó al cuarto mes de mi viaje en un hotel de Estambul, Turquía. Yo hacia un voluntariado como recepcionista del lugar, donde pude conocer viajeros de todo el mundo, con quienes – por supuesto- compartía mi cuenta de instagram. Cabe mencionar que en ese momento yo no sabía utilizar del todo esa plataforma, y mi usuario era muy complicado, tanto que les pedía su teléfono para yo escribirlo.

También en aquel entonces empezaba a descubrir lo cómoda que me sentía hablando frente la cámara para contar lo que iba aprendiendo. Todo esto me impulsó  a cambiar mi usuario de instagram: ¿ Karen y sus maletas? ¿ El pasaporte de Karen? ¿Viajando por el mundo?, ¡No!, yo quería algo personal, que no me clasificara en una sola cosa y un chino o un alemán pudiera entenderlo. 

Entonces, recordé una palabra que aprendí años atrás en mi clase de francés: Moncoco. Una forma de decirle “ mi cariño” a alguien que quieres. Es un poco old fashion la palabra, pero a mi me encantó cuando la conocí. Su fonética me fascinó tanto que en cuanto la escuché sabía que la ocuparía para algo importante en mi vida, pero nunca imaginé que eso tan importante sería yo misma.